Sobre comentaristas y narradores

Hay comentaristas y comentaristas. Buenos, malos, mejores o peores. Escuchar los comentarios de un partido de fútbol por televisión es todo un arte. Aún recuerdo el legendario partido que brindó a la audiencia esta temporada un comentarista y ex entrenador argentino, pero asentado en España desde hace muchos años, que se atrevió a definir una pared con términos similares a: “Es un proceso de ejecución entre dos vértices que aprovechan los espacios para definir un movimiento que deja al compañero en una posición manifiestamente positiva”. Pues eso, como escarpias.

La llegada de las emisiones digitales ha dado al traste con la tradición de ver los partidos por la televisión y escucharlos por la radio. ¿Quién no ha cantado un gol cuando aún no ha visto entrar la pelota en la portería? ¿La estrella de la radio acabará por matar a la televisión? Cruel paradoja. Abandonar la radio para caer en los brazos de los comentaristas televisivos. Triste destino para un fútbol cada vez más anodino y soso.

¿Existe algún oasis? Pues haberlo, haylo. El placer de disfrutar con una buena pareja de comentaristas es impagable. Y eso se puede hacer en cada partido de la liga inglesa, la Premier League, que la 2 emite los fines de semana e, incluso, algún dia entre semana por el canal Teledeporte. José Manuel Díaz, en el papel de narrador, y José Antonio Martín Otín, más conocido en el mundillo futbolístico como ‘Petón’, como comentarista, convierten cada partido en una fiesta. Fútbol, anécdotas, detalles técnicos y tácticos, historias y cotilleos se entremezclan con la acción para convertir el encuentro, sea el que sea, en una trepidante historia; un folio en blanco a la espera de ser caligrafiado, no con la mejor letra, posiblemente, pero sí con la más entretenida, objetiva y atractiva posible. Ver, formar y entretener. Seguramente, no vendría mal que en las facultades de Comunicación Audiovisual estudiaran sus narraciones, para que las futuras generaciones de periodistas que quieran ser comentaristas y narradores sepan a qué atenerse, lo que seguir e imitar, en la medida de lo posible.

Por desgracia, la próxima temporada es seguro que dejemos de disfrutar con esta pareja, pues la televisión pública ya no tendrá los derechos de la competición inglesa, y nos quedaremos huérfanos. Huérfanos de una pareja que sabe de fútbol, que lo respeta y lo ama, convirtiéndolo en lo que es: el espectáculo de masas más grande del mundo. Un espectáculo. ¿Tan difícil es que alguien les imite?

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