La Colina de las Piedras Plancas
Hace no mucho tiempo anuncié en esta página el lanzamiento al mercado de la nueva aventura literaria de mi querido paisano José Luis Gil Soto, La Colina de las Piedras Blancas. Si con su primera novela, La Traición del Rey, alcanzó un éxito considerable y el interés unánime de la crítica, su segunda novela, La Colina de las Piedras Blancas, va por el mismo camino. O más.
La Colina de las Piedras Blancas narra las aventuras y desventuras, y nunca mejor dicho, de un hidalgo toledano, Rodrigo Díaz de Montiel, quien, tras diversas campañas militares para mayor gloria del rey Felipe II, decide embarcarse en ese despropósito histórico que vino a llamarse la Armada Invencible. Con una agilidad narrativa que para sí quisieran muchos otros, Gil Soto nos adentra en la formación de tan inmensa flota, los avatares de la misma desde su salida de Lisboa, tragedias en forma de tomentas y tempestades a lo largo del camino y el combate que terminó con la vida, sueños e ilusiones de miles de soldados. Los restantes, los que tuvieron la desgracia de sobrevivir, y para comprobarlo sólo hay que leer las impresionantes descripciones que realiza Gil Soto, supieron que el infierno del mar no era nada comparado con el que les esperaba en tierras irlandesas, a cuyos acantilados fue a parar una buena parte de las naves que componían la gloriosa armada española.
A partir de ese momento, comienza un impresionante relato que combina la maravillosa descripción de las tierras irlandeses con la de sus gentes, conflictos y realidades, en el que sobresale la imperiosa necesidad de sobrevivir de un hombre y de tantos y tantos compañeros, como él, abandonados a su suerte en tierras indómitas y acechadas por las tropas inglesas, las mismas a las que el propio Rodrigo Díaz de Montiel y otros miles de soldados vinieron a aniquilar en tan arriesgado como mal planificado combate.
Amor, pasión, celos y desgracias, muchas y variadas, se sucederán en los dos años que penó Díaz de Montiel desde su llegada a Irlanda hasta su vuelta a tierras españolas. Páginas en las que se puede sentir la desgraciada vida de las tropas, carne de cañón para mayor gloria de su rey, la amistad y camaradería que preside las relaciones entre los soldados, pero también las traiciones, envidias y rencores. Y un siniestro personaje, Martín Ledesma, al que dan ganas de darle una buena ración de toledana en todo momento. Aunque, como todo en la vida, cada cual tiene su destino…
En definitiva, una preciosa novela histórica que combina una buena y documentada dosis de historia, con una gran descripción de las tierras irlandesas y una sucesión de personajes (Idíaquez, Francisco de Cuéllar, ‘El Carbonero’, Álvaro de Mejía) que ejemplifican lo que fue el siglo XVI: una época de dolor y gloria protagonizada por valerosos soldados que, por encima de todas las cosas, ansiaban defender a su rey y a su patria. Gente valerosa, con honor y agallas, muchas agallas. Las que no tenían otros, en cuyas manos empezaba a la languidecer la grandeza de un imperio.
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