Ya no hay más Pelotas

Perplejo. Reconozco que me quedé perplejo tras conocer la decisión de TVE, la ‘televisión de todos’, de no renovar el contrato a la productora de la serie Pelotas. O sea, tras dos temporadas, se acabó lo que se daba. Lo han confirmado sus directores, Corbacho y Cruz. Las razones: su bajada de audiencia. En la televisión pública, que se financia con el dinero de las demás televisiones, tras abandonar el formato publicitario. Por bajada de audiencia. ¿Pero no decían que no les importaba la audiencia y sí una televisión de calidad? Con dos pelotas, sí señor.

Os pongo en antecedentes. Es una serie que se emitía los lunes, hasta este lunes, en la que las vidas y tramas de gente diversa, normal, como la vida misma, giraban en torno a un club de fútbol, La Unión. Un club de fútbol de barrio, de los de toda la vida, sin sus Cristianos, sin sus ferraris, sin sus tonterías. Pero se dejó de emitir este lunes. Y es una lástima, una verdadera lástima. La serie podría gustar más o menos; los guiones seríán mejores o peores, más o menos elaborados y las tramas, facilonas o interesantes, según como lo mire cada uno, que sobre gustos no hay nada escrito. Pero, al menos, era una serie fresca, distinta a las demás. Una serie sobre gente normal, sobre cosas normales, el día a día de gente como yo, como tú y como todos nosotros. Nada de millonarios enseñando sus casas, para que todos nos mordamos las uñas y deseemos tener un muñeco de vudú cerca para desearles lo peor; nada de pijas, pero pijas tontas, tontas, tontas, diciendo que se van a gastar un porrón de dinero, el que un millón de familias de este país no tiene ni para comer ya, en una manicura o un lifting, que desde hace un mes no se retocan el cuerpo; ni de gavilanes, superhéroes caseros y anónimos, ni de amores revueltos tras la Guerra Civil. Nada de nada. Gente normal, vida normal. Pero lo normal no vende. ¡Ay, la normalidad! Asco da, desde luego. Que para vulgaridades ya tenemos el día a día, habrán dicho los lumbreras de TVE. Como para, encima, dedicarle una serie.

Porque, desde luego, sus personajes eran normales. Nada de rubias despampanantes dispuestas a utilizar subterfugios para eliminar a sus posibles rivales en pos del macho de turno, ni potentados que se hacen respetar por todos. Ese Flo, presidente del club de fútbol en el que se basa la serie, interpretado por un inmenso, en todos los sentidos, Ángel de Andrés: tan inmenso, tan mordaz, tan soez. Ese Mejuto con el palillo siempre en la boca, ese Javi, el propietario del bar del club… Gente normal. No vende.

Ni siquiera sus valores: amistad, solidaridad, apoyo, sencillez, familia. ¡Y la vara que se ha dado en este país con lo de la defensa de la familia! Tampoco. No cuela. Las series normales no cuelan. No venden. Venden la que nos enseñan mundos imposibles, ilusos e irrealizables. Mundos en los que podamos soñar con vivir, que nos mantengan alienados. Que nos hagan borregos.

Esos son los mundos que venden. Lo normal nunca vende. ¿Lo han entendido ustedes, señores Corbachos y Cruz?

Pues eso.

Un comentario to “Ya no hay más Pelotas”

  1. Estoy de acuerdo contigo, Victor. Creo que esta es la única serie en la que los protagonistas, pero todos, del primero al último, eran gente absolutamente normal, como la que podemos tratar cualquiera de nosotros, teniendo en cuenta que no estaba ambientada en “La Moraleja”. A mi me parecía una serie más que digna, que se veía con interés, aunque “no pasara nada del otro mundo”. Porque no hacía falta. Esta serie ha sido como un espejo en el que podíamos ver reflejado el día a día de gente normal, como muchos de nosotros, pero parece que eso no gusta, que a los directivos de la pública les llama la atención otro tipo de historias que, seguramente, darán más audiencia, sí, pero restarán calidad. Una pena. A ver con que nos sorprenden ahora. PP.

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