Estampas extremeñas: Hervás

“Malato está el hijo del rey
Malato que non salvaba,
siete doctores lo miran,
los mejores de Granada.
Malato está el hijo del rey
Malato que non salvaba,
siete doctores lo miran,
los mejores de Granada”.

Suena la voz dulce, suave, melodiosa, de una mujer que acompaña en el camino. Las aguas del Ambroz discurren tranquilas a la vera de Hervás. Otras aguas, igual de tranquilas, surcan sus regueras de piedra y funden su canto con esa voz que clama volver a lo que fue suyo. No lo hará; nunca volverá, pero su doliente recuerdo recorre sus estrechas calles y callejuelas. Su cuerpo se separó de ella hace siglos. Mora enterrado en tierra extraña. Extraña porque no es la suya. Su alma, en cambio, está ahí, en esas calles que sí quedaron impregnadas de su luz, dolor y calor. Por toda la eternidad.

Si lo desea, la tonadilla puede acompañar al viajero en su paseo por Hervás, allá en la Alta Extremadura, entre bosques de robles melojos y castaños y bajo la imponente vigilancia del pico Pinajarro. Ejemplo de cientos de años de convivencia entre cristianos y judios. El Duque de Béjar supo ser generoso y tras las persecuciones que tuvieron lugar contra los segundos en diferentes puntos de la Peninsula en 1391, los acogió al tiempo que les permitiá poseer propiedades. Más de lo que pudieron soñar, siendo los tiempos que corrían. Luego vendrían peores.

El viajero levanta la vista y contempla un trozo de cielo azul, limpio. Un trozo apenas, poco más. Es lo que le dejan ver los voladizos que sobresalen de las casas. La luz se filtra por ese exiguo espacio e ilumina tenuemente las sombrías calles de su Judería, quizás la mejor conservada de toda Europa. Aquí se dice todavía aquello de ‘en Hervás, judíos los más’. Tenga o razón el dicho, se llega a la plaza, lugar que era de encuentro entre unos y otros, cristianos y judíos. Desde allí, que cada cual trace su camino según le plazca. El judío, si lo desea, hasta los confines de la villa que marcan el río Ambroz y su Puente de la Fuente Chiquita. El viajero lo imita. En dicho camino, el adobe y el granito se mezclan en una suerte de arquitectura especial, propia, con la madera de castaño, que hay mucha y por todas partes. Los balcones asoman a la calle orgullosos y vigilan sus pasos, internándose por sus calles como quien busca lo que desea encontrar: paz, quietud y sosiego. Si quiere algo más, ya tendrá tiempo de encontrarlo cuando abandone la Judería.

Rabilero, Cofradía… Los nombres de las calles tienen sabor propio. El viajero cruza por delante del número 19 de la calle Rabilero. La tradición oral dice que aquí estaba situada la sinagoga. Se paladean los silencios, sólo rotos, si se aguza bien el oído, por los gritos de los hombres, los sollozos de las mujeres y los llantos de los niños antes de abandonar estas tierras en 1492, tras el edicto de expulsión de los Reyes Católicos. Portugal es el destino para los cuerpos de muchos; su alma, desgarrada, no marcha con ellos, pues se queda en Hervas. Otros, sin embargo, harán votos a lo más divino y decidirán quedarse en estas tierras, en su tierra. Formarán la Cofradía de Conversos, nuevos cristianos de aparencia, judios de sentimiento y corazón. Gente apegada a su tierra. Tan judíos los unos como los otros. Dios lo sabe.

El viajero abandona la judería y llega al Puente de la Fuente Chiquita, la antigua entrada a la villa desde la Vía de la Plata romana. Decide bajar y mojar sus manos en la corriente del Ambroz. El sol ilumina su cara. El agua le trae de nuevo cantos, sonidos y melodías que le devuelven al pasado, a esa judería por la que pena el alma de la muchacha que nunca quiso marcharse. Pasea su pena tranquila, sin prisa. Tiene toda la eternidad por delante. Suena su voz clara y limpia. El viajero la escucha, con las manos dentro del agua y los ojos cerrados. Relajado. Y la escucha:

“Malato está el hijo del rey
Malato que non salvaba,
siete doctores lo miran,
los mejores de Granada.
Malato está el hijo del rey
Malato que non salvaba,
siete doctores lo miran,
los mejores de Granada”.

Un comentario to “Estampas extremeñas: Hervás”

  1. Explotando al negro, eh? A ver si le dejas algún día de descanso :p

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