Piensen en mí. Aunque sea sólo cinco minutos. Se lo suplico. Soy político, es decir, vivo de la política. Lo normal en estos casos: dos comisiones a la semana, aparecer un poco por el despacho y dejarte ver en el escaño. No me mato a trabajar. Trabajo fácil y muy buena remuneración. Me disculparán que no les diga cuánto me levanto al mes. Tampoco es de su incumbencia. Pero también aprovecho la ocasión para decir que está mal pagado. Ustedes desconocen lo duro que es representar al pueblo. Muy duro, se lo puedo asegurar. Por eso la última noticia me ha dejado helado. Casi diría que a punto de entrar en la depresión. Una noticia así, a bocajarro, parte el alma; te descoloca sin remedio; pierdes el sentido del tiempo y del espacio. Es muy duro, créanme. Por eso les vuelvo a pedir que piensen en mí, en lo que será de mí dentro de unos meses si esa maldita noticia que no sale de mi cabeza desde que entró en ella es verdad. Continue reading
Piezas sueltas
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