Piezas sueltas

Piensen en mí. Aunque sea sólo cinco minutos. Se lo suplico. Soy político, es decir, vivo de la política. Lo normal en estos casos: dos comisiones a la semana, aparecer un poco por el despacho y dejarte ver en el escaño. No me mato a trabajar. Trabajo fácil y muy buena remuneración. Me disculparán que no les diga cuánto me levanto al mes. Tampoco es de su incumbencia. Pero también aprovecho la ocasión para decir que está mal pagado. Ustedes desconocen lo duro que es representar al pueblo. Muy duro, se lo puedo asegurar. Por eso la última noticia me ha dejado helado. Casi diría que a punto de entrar en la depresión. Una noticia así, a bocajarro, parte el alma; te descoloca sin remedio; pierdes el sentido del tiempo y del espacio. Es muy duro, créanme. Por eso les vuelvo a pedir que piensen en mí, en lo que será de mí dentro de unos meses si esa maldita noticia que no sale de mi cabeza desde que entró en ella es verdad. Continue reading

Estampas: San Juan de la Peña

Arriba, en el cielo, piedra; abajo, en el suelo, más piedra. Entre medias, una suerte de pétreo recogimiento en forma de monasterio. Al pie de la carretera el viajero vislumbra la increíble arquería del claustro, al aire libre, y con la eterna amenaza de la misma roca que lo cobija, en las entrañas de la sierra a la que da su nombre. Visto así, parece como si la piedra se hubiera detenido a la hora de comerse la fábrica cuyos muros custodian uno de los emplazamientos más impresionantes de la cristiandad. Que no es poco. Y el viajero, que es de natural curioso, se apresta a dejarse llevar por su historia. Tanta como penalidades arrastra tan peculiar cenobio. Continue reading