Hoy, en ‘Citius, altius, fortius’…

Uno de esos días en que el colmillo le chorrea a uno, y muy a gusto. Hace un rato colgué la foto que aparece junto a estas líneas en Twitter y dije que hoy hace 32 años el hombre volvió a ser mono, involucionando millones de años. Y siento la comparación, sinceramente. Me pasé cuatro pueblos y Valverde de la Vera, que es el mío, cinco. Qué culpa tendrá el mono, me dije al poco de colgarla, por compararlo con semejante aberración hecha bípedo. Muy arrepentido, lo confieso.

heysel-1985Porque lo que ocurrió hace 32 años en Heysel fue la razón de ser de esta sección, pero para mal. Siempre nos superamos, no conocemos nuestro límite. Más alto, más rápido, más fuerte. Nos lo trabajamos a conciencia, y nunca decepcionamos. Lo de hace 32 años ocurrió en un estadio bruselense llamado Heysel, elegido por la UEFA para celebrar la final de la Copa de Europa entre dos históricos del fútbol continental: la Juventus de Turín, campeón italiano, y el Liverpool, campeón inglés.

La cosa ya comenzó caliente. De eso se encargó la prensa, también con el colmillo chorreando aquel día y anteriores. Que si el mejor de Inglaterra contra el mejor de Italia, duelo por saber quién era el mejor de los mejores, etcétera. El día fue de los que hacen época: piaras de ingleses asolando el centro de Bruselas, mujeres víctimas de vejaciones sexuales, peleas, destrozos en los bares, en escaparates… Simios del mundo, os vuelvo a reiterar mis disculpas. Miles, millones, repito, que no merecéis la desconsideración que cometí con vosotros.

Eso, fuera del estadio. Ya dentro…. El apocalipsis. Piaras de ingleses -a fuerza de que me gane la animadversión de cerdos, jabalíes o caballos. Miles de perdones si la ofensa es gorda, que me temo que también se soliviantarán por ello- atacando a los hinchas italianos. Navajazos, barras de hierro y botellas volando por el aire, trozos de alambrada usados como arma arrojadiza… Y los italianos, arrinconados contra las paredes del viejo estadio bruselense. Gritos, lloros, peticiones de ayuda. Asfixia. Decenas de fallecidos. No hubo sábanas suficientes para cubrir tanto cadáver. 39 hinchas italianos, en total. A algunos los amortajaron con la bandera blanquinegra del club al que amaban. ¿Y el partido? La UEFA, en su línea -ahora, ayer y siempre, como las fantasías animadas-, que cómo se iba a suspender el partido, y tal. 1-0 ganó la Juventus, gol del francés Michel Platini -con el tiempo, curiosidades de la vida, presidente de la UEFA, y después apartado del cargo por unos pagos sospechosos- y la Juventus, campeón de Europa.

Y éste es el Citius, altius, fortius de hoy. Confío en que cerdos, monos, caballos y demás me perdonen por los insultos proferidos contra ellos en esta sección. Ojalá me perdonen.

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