Hoy, en ‘Una vida en diez líneas de Word’…

¿Cómo calificar al tipo protagonista de hoy? ¿Un tipo sin ley? ¿Una persona sin escrúpulos? Lo que se sabe, lo que se conoce, son los datos de su biografía.

Y éstos dicen que la escuela la pisó lo justo y necesario antes de entrar en la que le formó de verdad: la escuela de la vida. Más en concreto, en la de su vida. Particular, dura, peligrosa. Y pronto demostró todo el potencial que llevaba dentro. Mientras a su edad quien más quien menos se preocuparía por los estudios, por tal o cual chica o chico, él ya era todo un líder; la máxima figura en todo un ramillete de negocios sucios, unos peores que otros. Y ganó mucho dinero a costa del Estado, que hizo todo lo posible y lo imposible por pararle los pies. Lo que finalmente consiguió. Lo que nunca pudo imaginar es que, tras pasar por la roca, acabaría sus días derrotado por una enfermedad; primero en un hospital y después en su casa. Una enfermedad menor, en definitiva, la que acabó con esta leyenda.

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