Hoy, en ‘Una vida en diez líneas de Word’…

Para empezar, el protagonista de hoy no se llamaba como se le conoce. Eso sí, adaptó su nombre para que resultara más sencillo de usar, que ya es bastante.

¡Ah! Y sigue vivo y coleando.A eso hay que unir su don para las letras. Don que otros, incluso un personaje que tal día como hoy vino a este valle de lágrimas a sufrir, requirieron de manera continua. ¿Cómo llegó a desarrollar ese don? Pues eso, un don. Le gustaba la música, el espectáculo que la rodeaba, y eso le permitió conocer a unos, a otros… Y especialmente a una persona esencial en su vida; más profesionalmente hablando que personalmente. De su mano y consejos llegaron los primeros triunfos, a los que siguieron otros mayores. Y eso le abrió el panorama: de la música pasó al cine y de ahí, a una carrera que tiene sus luces y sus sombras. No obstante, queda su música, por la que se le recordará eternamente.

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