Hoy, en ‘Una vida en diez líneas de Word’…

El tipo de hoy fue y sigue siendo el mejor en lo suyo, nadie lo pone en duda. Otra cosa son ciertos aspectos de su vida, para nada claros. Es el caso de su proceder: unos dicen que vio la primera luz en la vieja Europa y otros en algún punto recóndito del sur de América. A saber. Luego, el nombre con el que fue bautizado y hasta la identidad de su primogénito. Sí queda claro que el tipo tenía eso que la inmortalidad da a algunos para que se la labren como deseen. Además, lo tenía claro: quería ganar dinero, vivir como los ricos. Y sin serlo, empezó a aparentarlo. Después, descubrió lo que le haría eterno, lo que le llevaría a recorrer todo el mundo, a hacer que teatros habidos y por haber cayeran rendidos a su don. La eternidad ya era suya, de ahí que ésta lo reclamara pronto a su seno. Hasta el cómo también está rodeado de polémica, de rumores de todo tipo. El precio que ha de pagar quien desee disfrutar de la inmortalidad. Y bien ganada, la suya.

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