Hoy, en ‘Una vida en diez líneas de Word’…

Debe de ser excitante pasar a la historia como el primero en ver algo nuevo. Ese extraño privilegio que tienen aquellos a los que la inmortalidad decide regalarles un momento puntual, casi anecdótico y que, sin embargo, significa no morir jamás. Pues eso parece ser le correspondió al tipo de hoy. Y digo parece pues, si siempre se ha considerado que nuestro protagonista fue el primero en ver lo nunca visto hasta entonces, otras voces apuntan a que fue otro quien le robó ese honor. Lo mismo da que da lo mismo, porque el tipo no ganó con ello más que ver su nombre escrito en los libros de historia. Hasta lo prometido se lo esquilmó quien lo reclutó para una misión tan gloriosa como de incierto final. Y poco más se puede contar del protagonista de hoy. Quizás que vio la primera luz del sol al pie de un río y que la postrera la contempló en una isla que nunca imaginó que pudiera existir. Cosas de una época llena de maravillas por descubrir.

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