Hoy, en ‘Una vida en diez líneas de Word’…

Si hay tipos INMORTALES con mayúsculas, uno de ellos es el protagonista de hoy. No es que esté hasta en la sopa, pero casi. Un parto bien aprovechado junto a un pequeño cabrón que vivió algunos años después que él, y poco más. Escribía como Dios, tenía una mente privilegiada, dio gloria y riquezas a los suyos… Para acabar muriendo como un perro. Cosas de la vida, que es así de graciosa. No obstante, y antes de que le obligaran a marcharse de este valle de lágrimas, nos legó varias frases que dan para decorar camisetas y muchas cosas más, absorbió todo lo que pudo de los maestros que pudo para, junto a su inteligencia, dejar pasmado a más de uno, de dos y de tres, tuvo un lío de faldas que casi le costó el pescuezo, conoció mundo y disfrutó del sabor del poder, que dicen que embriaga, y mucho, y de la gloria. Será por eso que la envidia, entre otras cosas, se lo llevó por delante. Sic transit gloria mundi,

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