Hoy, ‘Una vida en diez líneas de Word’…

De casi nada al todo y del todo a la nada. Así fue la vida del protagonista de hoy. Casi nada porque su familia, venida a menos, le dio lo poco que pudo para fraguarse un futuro más que digno. Pero fue llegar a la capital… Y desatarse. Eso lo logró merced a una mujer, que le puso todo en bandeja, amores incluidos. Y el tipo, que de natural era avispado, vio la oportunidad para llegar hasta donde nunca soñó. Su valía fue reconocida de muy distintas maneras, incluso con reconocimientos sólo reservados a hombres respetables de verdad, y a la vez se lanzó a una carrera por ver a dónde podían llegar su habilidad y valentía. Hasta que le cortaron las alas. Voló demasiado alto. Reticencias, pero también animadversión y odio. Sin embargo, se recompuso y regresó por todo lo alto… Desde donde, esta vez sí, el odio le despeñó a lo bestia. Se las vio para salvar el pellejo y poner pies en polvorosa, lo que consiguió. Así, los últimos años de su vida los gastó fuera de su tierra, olvidado.

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