Hoy, en ‘Una vida en diez líneas de Word…’

Hizo reír, y mucho. Sin embargo, en ocasiones, algunos de sus actos fueron para llorar. Los tiempos, decisiones de uno, etcétera. Ese borrón que marca para siempre una trayectoria, una vida. Lo que le ocurrió al personaje de hoy. No le hizo falta pensar demasiado a qué se dedicaría: lo tenía en casa. Le bastó con seguir el ejemplo y perfeccionarlo. Incluso llegó a crearse su propia imagen, la que le haría universal y le distinguiría de otros. Además, también se atrevió a ir un paso más allá en su profesión, a innovarla. Hasta tal punto, que uno de sus gestos, uno sólo, quedó como su seña de identidad para los restos. Y eso le permitió viajar por todo el mundo, cosechar éxito tras éxito y convertirse en una leyenda. Ciudades enteras se rindieron a sus pies, a su arte. Incuestionable. Otra cosa es lo que tenía en la cabeza. Que nunca se sabrá si fue algo real o llevado por el momento.

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