Hoy, en ‘Una vida en diez líneas de Word’…

Gloria nacional perturbadora por naturaleza que, en sus tiempos mozos, fue de un sitio para otro con sus señores e, incluso, hasta recabó lo que le pidiera la mano que le daba de comer. Las cosas le iban sobre ruedas hasta que regresó al centro del Imperio. Y aquí le dieron hasta en el cielo de la boca. Sin embargo, la suerte se alió con él gracias a la protección de un tipo que fue lo más de lo más en su época. Vuelta a los placeres de la vida, a la diversión, a la jarana… Hasta que, por le daba la real gana, se metía en jaleos de todo tipo de los que no siempre salía bien parado. Lo que ocurrió en unas cuantas ocasiones para, finalmente, acabar sus días alejado de todo y de todo. ¿Y ya está? No. Porque, por encima de todo, nos queda el genio de un genio con letras mayúsculas que, de haber nacido en otro país, sería Dios, como poco. Pero nació en España. Y, aun así, pudo decir que tuvo suerte.

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