Hoy, en ‘Una vida en diez líneas de Word’…

Frío. Una yerma tierra arrasada por los vientos. Eso fue lo primero que vio el tipo de hoy nada más nacer.

Luego vería tierras igual de arrasadas que aquélla, tierras en las que se ganó el odio y la gloria. El odio, el del enemigo; un odio atroz que, a pesar de ser combatido con las mismas armas, no acabó con el tipo en cuestión. La gloria, la de sus semejantes, que lo encumbraron a la categoría de mito. A pulso se la ganó, bailando con la misma muerte a cuyos brazos envió a cientos de enemigos sin ningún tipo de misericordia. Así es la guerra. Guerra que finalizó condecorado como héroe de la patria. Ahora bien, no pocas nubes, y no demasiado claras, sobrevuelan sobre la biografía del personaje. Ni mató tanto, ni era tan bueno, ni mucho menos fue lo que se dice que fue. Nubes que también hay que tener en cuenta porque no todo es perfección en los mitos Y él, a pesar de los pesares, lo sigue siendo. Un mito de cine.

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