Hoy, en ‘Una vida en diez líneas de Word’…

Grande de España. Eso fue el tipo de hoy, para empezar.

Con más títulos que muchos equipos de fútbol y más cargos que un político de la actualidad, quedó para la posteridad por una iniciativa a la que le debemos mucho. Algo que el cuerpo le pedía viendo lo que se estilaba fuera de nuestras fronteras, pero también por todo lo recibido a lo largo de su infancia y niñez, que no fue poco. De esas personas preocupadas por el interés de los demás, por sus ganas de aprender y de mejorar. Por eso el denuedo por poner en marcha un empeño que vio la luz no sin esfuerzo, y que perdura pasados los siglos con sus cosas buenas y no tan buenas; concebido para unir más que separar, por más que alguno se empeñe; y para dar esplendor a un vehículo capaz de las mayores atrocidades, pero también impulsor de las maravillas más grandes que haya podido imaginar y pergeñar el ser humano. Y uno de ellos, en especial.

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