Hoy, en ‘Una vida en diez líneas de Word’…

Zumbado es poco. O así pintan las crónicas al tipo de hoy. Más bien inquieto, muy suyo.

Que había que serlo para hacer lo que dicho tipo y bastantes más como él se atrevieron. En su época, sin adelantos técnicos, con un par bien puestos y ancha es Castilla, sin miedo. Porque no lo tuvo nunca. El origen, quizás, o la ambición, que también. Se metió en muchos charcos y de otros tantos salió escaldado y con más de una herida que no sanó en toda su existencia. Hizo siempre lo que le dio la real gana hasta que, cegado por la codicia, se lanzó hacia la conquista de lo desconocido, dejando tras de sí un rastro de dolor, sangre y muerte que hizo de él una de las personas más temidas del lugar y del momento. Se valió de su fama para causar pavor allá donde iba hasta que La Parca, harta de tanto desmán, y después de esperarle en demasiadas esquinas, se lo llevó por delante antes de que la justicia dictara sentencia contra él.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies