Hoy, en ‘Una vida en diez líneas de Word’…

Debe de ser muy chungo tener un hermano universal y ser tú el olvidado. Bueno, no, porque en el caso del tipo de hoy fue lo que fue gracias al hermano; y a la chanza popular, que no conoce límite.

¿Qué se puede decir del personaje? Que se comió un marrón de los grandes, del mismo tamaño que la fama de su familiar. ¡Con lo bien que estaba él dedicándose a los negocios, a comerciar y esas cosas!, debió de pensar cuando el hermano se acordó de él. Nada, unas cuantas ocupaciones. «Figurar y poco más, que del resto me encargo yo», le tuvo que decir. Eso, y que le cayera algo en forma de pecunio, porque el tipo fue de Guatemala a Guatapeor. Y es que el Guatapeor fue de altura, de esos retos de los que sales por la puerta grande o camino de la enfermería. Lo que, finalmente, le ocurrió. Eso sí, ¡y lo que la gente se rio de él! Eso no tiene precio.

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