Hoy, en ‘Una vida en diez líneas de Word’…

Fue actor sin serlo y su actuación se sigue recordando décadas después de lo ocurrido.

También se le podría considerar un mago, pues poca gente en el mundo fue capaz de hacer lo que él hizo. ¿Que qué hizo? Engañar. Como nadie hasta entonces. Crear la mayor mentira jamás concebida -o una de las más grandes, por si nos pasamos más de la cuenta- y hacerla creíble, que era lo más complicado del asunto. Él lo logró. Un tipo común, muy corriente, que no tenía por qué complicarse la vida dada la posición social de su familia, pero no le tocaron buenos tiempos para vivir; es más, se podría decir que lo ocurrido a su alrededor se los tocó de tal manera que se lanzó a jugar a lo grande y sin tener mucha idea en lo que pretendía. Y lo bordó. Tanto, que acabado su gran papel decidió quitarse de en medio para vivir con total tranquilidad hasta que, muchos años después, volvió a reaparecer. Lo justo para que se le reconociera lo que hizo antes de dar el último paso con tranquilidad. Que se lo había ganado.

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