La ventana del día

Se levanta para abrirle la ventana, para regalarle el primer rayo de sol de la mañana, para obsequiarle con la primera brisa del día. Todo un reto eso de incorporase.

—¡Como si fuera tan fácil! —rezonga. Eso sí, con una sonrisa en los labios.

00839994Pero lo consigue, siempre lo consigue. Una osamenta, la suya, con fecha de caducidad retrasada merced a una buena salud y forma física acumuladas con los años. «¡Que no todos pueden decir que están como yo a los 90!», se harta de justificar a quien quiera oírlo. Por lo general, semejantes que hace tiempo hicieron de una silla de ruedas su medio de locomoción, de las muletas un apéndice natural, o incluso de la botella de oxígeno una manera de agarrarse a la vida.

Se encamina a oscuras hacia la ventana, que abre con calma, para, a continuación, subir la persiana. Poco a poco la luz corrige la oscuridad que devoraba la habitación. Ya abierta, respira hondo. Ha amanecido un buen día. Aún hay nieve en los tejados de las casas cercanas y en las aceras, y que también cubre las copas y ramas de los árboles del cercano parque. Sopla el viento, algo frío, que sin embargo no le molesta. Su osamenta conoció cosas peores.

Luego regresa hasta la mesilla para coger la pequeña radio que le ayuda a dormirse —después de que lo haga ella. Eso, siempre— y busca una de las emisoras que tiene ya memorizadas. Y sonríe. Están poniendo su canción, la que tanto le gusta, la que tanto les gusta. Y basta con que le quite los auriculares para que la voz de Gloria Lasso llene la habitación.

Se acerca despacio hasta la otra cama que hay en la pequeña habitación y besa a la mujer que duerme en ella, que se despierta al sentir el contacto de unos labios calientes en los suyos.

—«Nunca sabré en qué viento llegó este querer. Mi vida llama tu vida y busca tus ojos…».

Eso le canta él. Y ella, sonríe. Lo mismo que lleva haciendo desde hace dos años, desde que ambos decidieron pasar juntos los últimos años de su vida en una residencia; cuando, con la escasa lucidez que le quedaba, le pidió que siguieran siempre bailando la misma luna de miel.

 

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