Tal que un 28 de mayo…

En todas partes cuecen habas, sí, pero en mi casa a calderadas. Eso que se suele decir de cuando en cuando para realzar lo que sufrimos o padecemos frente a lo de los demás. Digo esto, al echar un vistazo a las efemérides del día de hoy, por mis paisanos franceses —servidor nació en aquellos lares—; que en varios días de la historia como el de hoy las pasaron de todos los colores, y ninguno de ellos bueno.

Por empezar por lo más tardío en el tiempo, allá por un 28 de mayo de 1358 se lio parda en el norte de Francia. Nada, el campesinado, que estaba hasta los mismísimos de una nobleza que pasaba de él como de comer aquello; y a cambio, venga a freírle a impuestos. Sin misericordia, oigan. Así que normal que se levantase contra la nobleza y que si tiene que salir el sol por Antequera, pues que salga. Al frente de todos ellos se encontraba un tal Guillaume de Cale, el más encabronado de todos; y los campesinos se alzaron en revuelta contra la nobleza, con diversas batallas de por medio que, finalmente, la nobleza sofocó. A Guillaume de Cale le quitaron de cualquier preocupación el 10 de junio en la batalla de Mello; y miles de campesinos, muchos de ellos inocentes y sin nada que ver en el asunto, siguieron el mismo camino a manos de nobles y mercenarios contratados a tanto el cuello rajado.

Seguimos para línea. La noche del 28 al 29 de mayo de 1418 se abrió la puerta de Saint-Germain, en París. ¿Quién la abrió? Uno cualquiera, no se sabe. Con nocturnidad y alevosía, pero sabía lo que hacía. Por esa puerta abierta se colaron miles de borgoñones con el duque Juan sin Miedo al frente de ellos, y se dedicaron a abonar el campo para criar malvas con los cuerpos de los partidarios de duque de Orleans, conocidos como Armagnacs. Vale, ¿y? Nada, cosas de las guerras que se traían franceses e ingleses. Lo de la Guerra de los Cien Años, vamos. Y viendo el percal, el delfín —heredero, no el mamífero— y futuro Carlos VII tuvo que salir por patas de allí. Total, que durante casi un siglo los reyes franceses no pisaron suelo parisino. Es más, ni siquiera salieron de la provincia de Turena —capital, Tours. A una de París en TGV—.

Finalmente, vamos a por el bingo. Más sangre, ahora a lo bestia, ya lo advierto. Tal que un día como el de hoy de 1871, los miembros de la Comuna de Paris probaron la calidad del filo de más de un cuchillo. ¿Qué era la Comuna? Un movimiento insurreccional que gobernó la ciudad desde el 18 de marzo hasta aquel 28 de mayo. Muy cercano al comunismo, y que surgió como respuesta a la pobreza generalizada causada por la guerra Franco-Prusiana. En total, 30.000 muertos a manos del ejército prusiano y de franceses reaccionarios, que a verbenas así siempre hay peña que se suma con ganas de jarana. Por cierto, y a modo de curiosidad, ¿os suena The Communards, un grupo de pop de los años 80 cuyo cantante se llamaba Jimmy Somerville? El nombre es un homenaje a los integrantes de aquella comuna. ¿Un comunista Somerville? Un poco.

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