Un día histórico y con enjundia

Día con enjundia el de hoy. De esos que se han ganado pasar a la historia por los sucesos ocurridos en dicha fecha; de esas jornadas unidas a un acontecimiento. El día de tal y cual Pascual. De esos que escasean. Hoy es uno de esos. Al veintinueve de octubre se le recuerda, sin ir más lejos, por el petardazo que pegó la bolsa de Nueva York en 1929. Aquel día los cimientos de Wall Street temblaron como nunca. Y ocurrió por lo de siempre, por no hacer caso a los que lo veían venir. Cinco días antes la caída de los valores bursátiles fue de las que los ponen de corbata. Aun así, el juego continuó. El día anterior la cosa se recrudeció hasta llegar al de hoy; el sopapo fue histórico. La bolsa cayó a plomo y miles de inversores perdieron hasta el cuello de la camisa. ¿Cómo se llegó a esta situación? La especulación, salvaje, agresiva, unida a la proliferación de la deuda inflaron una burbuja que, como era de prever y voces sensatas avisaron –la historia siempre se repite. Siempre-, estalló. Y a lo grande: suicidios, personas que pasaron de la opulencia a la miseria en cuestión de horas y colas de parados a las puertas de las fábricas. La Gran Depresión abría sus puertas a una sociedad confiada y pazguata, y que nunca aprende pase el tiempo que pase ni ocurran las cosas que ocurran.

La enjundia se desborda. Al rey Víctor Manuel III le dio por encargar la formación de un nuevo gobierno en Italia a Benito Mussolini hoy hace noventa y tres años. No había pasado ni un día de la ya famosa Marcha sobre Roma, la demostración de fuerza de Mussolini y sus acólitos, y el monarca le nombraba presidente del Consejo de Ministros. Tres años después, como diría ‘el Guerra’ –el político, no el torero-, a Italia no la iba a conocer ni la madre que la parió de la mano del ya denominado ‘Duce’. Y empezaba la fiesta, similar a la que posteriormente se desataría en Alemania.

Por cierto, los turcos están hoy de celebración: hace noventa y dos años quedó proclamada la República Turca con Mustafá Kemal Ataturk como primer presidente después de derrocar el año anterior al Sultán Mehmet VI Vahdettin; y los costarricenses, que hoy hace ciento noventa y cuatro años se firmó el Acta de Independencia de la nueva nación en la ciudad de Cartago; y también Internet, pues tal que hoy hace cuarenta y seis años, Charley Kline, un estudiante del Network Measurement Center de la Universidad de California Los Ángeles -la afamada UCLA-, enviaba el primer mensaje de un ordenador a otro situado a quinientos kilómetros de distancia. Para ello se utilizó la red ARPANET. Un mes después se establecería el primer enlace entre las universidades de UCLA y Stanford.

En cuanto a nacimientos y defunciones, tres a reseñar. Los dos primeros son nacimientos: el de Edmund Halley hace trescientos cincuenta y nueve años, la primera persona en calcular la órbita de un cometa gracias a la repetida visión del mismo en un intervalo de setenta y seis años. Dicho cometa recibiría su apellido como homenaje; y el de Joseph Paul Goebbels hace ciento dieciocho años. Una joya. Su biografía da repelús.

Y la defunción, la de Marcelino Camacho hoy hace cinco años, sindicalista, político y padre del sindicalismo moderno español, además de primer secretario general de Comisiones Obreras –CCOO, que dijo un presentador de telediarios-.

Sed buenos y felices si podéis… U os dejan.

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