Lo del cautiverio de Argel

Tal que un día como el de hoy de 439 años fue liberado un tipo tras sufrir cautiverio durante cinco años a manos de unos corsarios con más mala leche que un inspector de hacienda revisando las cuentas de cualquier empresa. Lo liberó un fraile cuando al fulano le faltaba poco o nada ―lo encontraron atado con dos cadenas y un grillo al asiento de una galera― a punto de poner rumbo hacia Constantinopla.

Y es que aquel rescate tuvo su tela, pero mucha que cortar. Para empezar, el porqué de cómo acabó el fulano padeciendo aquellos cinco años de cautiverio. Resulta que cuando regresaba de darse en el cielo de la boca contra el enemigo en la ocasión más alta que vieron los siglos ni verán los venideros, le capturaron a un palmo de la Costa Brava; y lo llevaron caminito del cautiverio ya mencionado. ¿Lo peor para él? Que sus captores le encontraron unas cartas de recomendación firmada por gente del copón, importante vamos ―sin ir más lejos, el que mandaba las tropas propias que lucharon en aquella ocasión ya mencionada―. Y, claro, vieron el percal y pensaron que podían sacar buenas perras por el fulano. Una pasta gansa, para qué negarlo. Pero nada, ni pasta ni nada.

Así que el tipo se tiró cinco añitos en el cautiverio del que vengo hablando; que si ahora, en nuestra época, tiene de resort cinco estrellas lo que Carmen de Mairena de modelo con glamur, imaginaos hace casi siglos. Con decir que el fulano trató de pirarse de allí hasta en cuatro ocasiones, de las que se hizo responsable en todo momento para evitar que a sus compañeros de cautiverio se las dieran de todos los colores, está todo dicho.

Hasta que llegó aquel fraile tal día como el de hoy, que junto a otros compadres se las vieron negras para recaudar la pasta que pedían los captores. Pero lo lograron, que es lo que cuenta, y lo liberaron.

Total, que el tipo volvió a España y luego nos regaló algunas historias que merecen la pena ser leídas. Una de ellas va sobre un mengano que está más para allá que para acá y que un buen día decide lanzarse a la aventura acompañado de otro achaparrado que es el que ponía la cordura al conjunto.

Hacedme caso ?

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